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Por si no vuelves

He saltado de tu piel al mundo
con las manos vacías
y el frío de la calle me ha recordado
que ya no serás más ese lugar
en el que podía morirme y resucitar
escondiéndome en tus ojos.

Has saltado de mi piel al mundo
porque tú querías quererme
y yo no quería dejarme querer
y no debe existir en el mundo un corazón
que resista ese dolor.

Quería escribirte unas palabras
porque me has dicho que ibas a volver
pero tengo miedo de que no lo hagas.

Y el dolor ha dejado de empujar mis huesos
y me he quedado a vivir
en esta frontera
en la que estás
y no estás
y desconozco
tu punto de partida
y tu destino.

Por si no vuelves,
quería decirte que me devolviste la sonrisa
que mi mundo se llenó de esperanza,
y empezó a despedirse mi tristeza
dándote la batalla por ganada
y sonriéndonos desde la puerta.

Por si no vuelves,
quería decirte que estar contigo
significaba salir de mí
y a veces me daba miedo
no encontrar el camino de vuelta.

Por si no vuelves,
quería decirte que quería ser tu luz
pero sin quererlo, llegaron las tinieblas
y lo invadieron todo, nos arrastraron
y no pudiste soportar tanta crueldad.

Vete si tienes que irte que yo te justifico ante mí.
Que nadie dirá nunca que entraste en mi corazón
para romperlo, sino para salvarlo de mí
y era un difícil reto
incluso para un corazón tan grande.

Y si te vas a marchar, me quedarán tus recuerdos,
la piel de gallina de tus dedos en mi espalda
y la luz de tu sonrisa.

No quiero pensar en que vas a volver
porque sé que no debe ser fácil decidir
entre marcharse o quedarse a vivir
en unos brazos temblorosos
que no consiguen envolverte con fuerza.

Pero si volvieras,
saldría de mí para dejarte entrar.
Porque solo desde ti puedo llegar a mí
y quererte sin reservas.

Muérdeme el egoísmo, dejemos que se vaya
que solo quedemos tú y yo
y empecemos a ser dos y no solamente
yo y mi sombra, y luego tú.

Por si no vuelves,
esta es mi despedida.

Por si vuelves,
esta es mi bienvenida, mi puerta abierta,
esta es mi vida.

Y tú en ella,
dibujas un paisaje precioso.

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El día pasará y la vida seguirá,

ganarán los mismos

perderán los de siempre

y quizá, si eres paciente,

si dejas de correr -y te perdonas-

la vida deje de ser ese autobús

que se escapa justo cuando llegabas a la parada.

 

La triste historia de tu cuerpo sobre el mío | Marwan

Una excusa

De él me llevé una frase que no olvidaré nunca, su sentido del humor y sus ganas de hacer tantas cosas que no sabía nunca por donde empezar.

De él me llevé sus ganas de aprovechar cada segundo como si fuera el último, su optimismo y sus buenos gestos y palabras capaz de hacer desaparecer los nubarrones de los días más oscuros.

Y el se llevó un poco de mi tristeza.

No era ni el momento ni el lugar.
Quizás solo fue una excusa.

-Siento que este lugar me hace ser cada vez peor persona.
-¿Y no has pensado que eres tú la que hace que este lugar sea mejor cada día?

Que el mundo se rompa mientras tú me abrazas,
que sólo quien tiene puede regalar,
no hay gozo sin llanto, rosa sin espinas,
confienso en tu esquina que vivo por ti…

Detrás de los espejos rotos | Doctor Deseo

El lujo de sentir

Y de repente un día decides dejar de seguir evitando el dolor.

Dejas de buscar alternativas para que deje de doler.

Y te quedas ahí. Quieta.

Vas a permitirte el lujo de sentir.

Y dejas que salga. Que te inunde. Que se quede a vivir contigo.

Y sabes que el dolor no es para siempre.

Que se irá.

Y que cuando se vaya serás más fuerte

y haber dejado de huir habrá merecido la pena.

Porque eso significará que por fin te has encontrado.

 

Una locura preciosa

Un día se fue diciendo algo que no entendí,

supongo que por eso empecé a escribir.

Me dijo: no me estoy yendo,

sólo soy un fantasma de todo lo que nunca tendrás.

Maldita zorra. Maldita zorra loca.

 

Estaba loca, joder, estaba loca.

Tenía en su cabeza una locura preciosa.

¿Cómo no iba a perder la puta razón por ella?

Elvira Sastre