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Archive for the ‘Palabras al viento’ Category

Dicen que la música amansa a las fieras pero esa era la fiera más furiosa que jamás se vio.
No había música que la calmase ni sonido que la hiciese descansar.
Permanentemente en estado de ansiedad luchando contra la tranquilidad de todo lo que le rodeaba.
A la calma contestaba con tempestad, a los susurros con vozarrones que se oían hasta en el más allá.
Decía nunca descansar, siempre en estado de alerta.
Como si le fueran a fallar o como si lo hubieran hecho ya.

Dicen que la música amansa a las fieras pero con ella, la música nunca lo consiguió.
Es más: ni siquiera lo intentó. ¿Para qué? Se preguntaba. Ni que yo tuviera la solución.
La canción más bella del mundo ni siquiera le provocó ninguna reacción.
Se quedo callada, en silencio, pero después gritó.
Nadie jamás pudo apagar ese dolor. Nunca jamás descansó.

Y es que el dolor que sentía esa bestia nunca tuvo comparación,
luchó por liberarse de esos fantasmas, luchó contra sí misma y perdió.
Intentó luchar contra todo, pero pobre fiera,
jamás lo consiguió.

Junto a lo salvaje advierte
lo cerca que ando de entrar
en un mundo descomunal
siento mi fragilidad.
Vaya pesadilla,
corriendo con una bestia detrás,
dime que es mentira todo,
un sueño tonto y no más.
Me da miedo la enormidad
donde nadie oye mi voz.
Deja de engañar, no quieras ocultar,
que has pasado sin tropezar.
Monstruo de papel, no se contra quien voy
¿o es que acaso hay alguien más aquí?

Lucha de gigantes

 

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Palabras al viento (5)

Estas son las últimas palabras que lanzo al viento.
Las últimas. Porque no tienen sentido ya, porque aunque a veces sigas doliendo, son las menos y cada vez me caigo más rápido me levanto del suelo. Apenas noto el dolor.
Porque sigues presente, pero he asumido que lo estarás toda la vida. Y eso no puede seguir significando dolor. Es lógico, ¿no?
Cada uno camina ya lejos del otro. Hacia direcciones contrarias. Pero no significa dolor. Ya no. Lo siento pero no.
He aprendido a valorar tanto mi situación, que no me duele el pasado. Porque yo ya no creo que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Yo ya no me lo creo. Sí creo que todo irá bien, que quedan muchas cosas por pasar.
Y hasta aquí llegas tú en este sitio, en este espacio, en esta vida. Hasta aquí.
Pero como nunca has dejado de merecerte nada, qué menos que una despedida.

Aunque la despedida “real” llegó hace ya más de siete meses, “mi despedida” llega ahora. Siento no haber podido habértela dado antes.
Ojalá todas las despedidas fuesen tan preciosas como ésta:

Farewell

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron tus palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:

los marineros besan y se van.
(Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)

Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

…Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

Pablo Neruda.

Porque “para que nada nos amarre, que no nos una nada” y “vengo desde tus brazos, no se a donde voy”.

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Este adiós, no maquilla un “hasta luego”,
este nunca, no esconde un “ojalá”,
estas cenizas, no juegan con fuego,
esta ciega, no mira para atrás.

Este notario firma lo que escribo,
esta letra no la protestaré,
ahórrate el acuse de recibo
estas vísperas, son las de después.

A este ruido, tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
un corazón, podrido de latir

este pez ya no muere por tu boca
estos ojos no lloran más por ti.

Citando “Nos sobran los motivos” de Joaquín Sabina, me quedo sin nada más que decirte.
Cada vez estás más lejos. Y ni imaginas lo que me está costando dejarte tan atrás. Aunque parezca mentira después de todo, dejarte atrás es a lo único que se ha dedicado mi corazón durante los últimos meses.
Pero es que desde hacía mucho tiempo, para llegar a esta situación,
me sobraban los motivos pero me faltaba valor.

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No dueles, no haces daño, no existes, no te clavas, no quemas.

Ya era hora, ¿no te parece?

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Porque ya no eres nada y ahora todo está de más
Si no te supe amar no fue por ti
No creo en el amor y no es por mí
Si no te supe ver y te perdí…

Volver a verte otra vez
Con los ojitos empapados del ayer
Con la dulzura de un amor que nadie ve
Con la promesa de aquel último café
Volver a verte otra vez
Con un montón de sueños rotos.

Deje el orgullo atrás por un instante
Me preparé a estar sola una vez mas.

Sueños rotos | La quinta estación

Tu fantasma me persigue. Sigue detrás de mi recordándome lo mala persona que soy. Y empiezo a no poder soportarlo.
Ni soporto tu fantasma ni me soporto a mí misma.
He sacado lo peor de mi misma y es lo que me merezco.

Al menos tú eres feliz, después de todo.
Cada uno recoge lo que siembra.
Tú tienes todo lo que te merecías, lo mejor.
Yo me he quedado con las malas hierbas que sembré. Que también es lo que me merezco.

Ojalá algún día, todo esto sólo sean “Palabras en el viento” y tú un recuerdo que no duela.

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Da muchísimo más miedo el futuro incierto ahora
que cuando era igual de incierto, pero nuestro.

No he dejado de pensar en ti ni un sólo día. A veces más, a veces menos, a veces apenas, a veces todo el tiempo. Todos los días desde que te fuiste.
Ni un día siquiera me ha dado tregua mi cabeza y ni un sólo día me ha dado tregua mi corazón.
He intentado tapar tu recuerdo de maneras imposibles que no creo que puedas llegar a imaginar.
He intentado desechar el dolor como quien desecha recuerdos y no he podido.
Al menos ahora ya no te me clavas tanto, al menos ahora me dejas respirar.
Al menos puedo seguir, caminar y levantarme después de cada tropiezo.
Claro que puedo.
Pero sigues aquí clavado. No se en que parte de mi cuerpo porque mi cabeza te desecha y mi corazón… uff, mi corazón. No imaginas.
Está loco. Tengo el coazón loco y no se como pararlo.
Ahora tiene miedo de todo y de todos. Nunca había estado tan arrinconado como ahora.

Es curioso.
Sigues en mi mente y en mi cuerpo clavado y ya apenas me duele.
No siento dolor. No es un dolor hiriente.
Es sencillamente pena. Tengo pena por todo.
Esa pena es la que no se va.
El dolor desapareció, mis ganas de vivir y volar están latentes en mi.
Pero esa pena no se va. No se como quitármela de encima, no se como arrebatarla, decirle que ya no tiene sentido nada de esto.

Y estoy bien.
¿Cómo no voy a estarlo después de todo?
Estoy bien, me gusta lo que soy y tengo muchas esperanzas.

Me encantaría poder contarte todo esto. Decirte que de verdad te he querido como a nadie en este mundo, que olvidarte es mi mayor de los esfuerzos, que estás clavado tan dentro de mi que nunca podré sacarte del todo, que siempre habrá algo de mi que te pertenecerá por mucho tiempo que pase.
Me encantaría poder decirte que claro que te amé. Que todas las dudas e inseguridades no fueron más que estupideces del momento.
Y que todos los errores los cometí por esa misma razón.
Me encantaría poder decírtelo solo para que lo sepas, para que no creas que nada de eso fue mentira aunque pudiera parecerlo a veces.

Pero no lo hago. No te lo digo porque ya ni siquiera me importa, ni te importa ni importa en general.
Porque todo esto no forma parte de nada más que del pasado y que nunca volverá.
Y porque tampoco es justo para ella tener que oir esto cuando lo único que está tratando (o eso quiero pensar) es hacerte feliz.

Y a sabiendas de que no lo leerás, lo dejo aquí para que al menos no se pierda en el olvido.
Goodbye my lover.
You have been the one.
You have been the one for me….

[Goodbye my lover | James Blunt]

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