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Archive for the ‘Inquietudes’ Category

Dicen que cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana. Y yo creo que es verdad, pero también que no es el único que lo hace. Todos cerramos puertas para abrir ventanas después. O al menos, cerramos puertas esperando que alguien, algún día y sin avisar, nos abra una ventana.

El principio de incertidumbre que tanto me ha marcado desde principios de abril, se disipó a principios de mayo y terminó por desaparecer durante el periodo de examenes. Tenía ganas de terminar examenes pero sabía que lo que se me venía encima era incluso más importante. Buscar donde vivir. Y aunque cuando dices “estoy buscando piso” nadie le da la importancia que merece, lo cierto es que es casi un asunto, sino de Estado, al menos fundamental en la vida de una persona.

Encontrar las personas adecuadas con las que compartirlo también me llevo algo de tiempo pero finalmente creo que las tres que juntas hemos estado buscando piso somos un gran equipo. O al menos eso hemos demostrado estos días. Porque tampoco es fácil buscar piso con personas que acabas de conocer o estás conociendo. Pero creo que hemos demostrado que se puede.

El principio de incertidumbre se hizo más patente que nunca cuando comenzamos a buscar piso. Páginas en internet, miles de llamadas preguntando por pisos, pateándonos toda la zona de Madrid, desesperándonos a veces, sonriéndonos en otra. Ha sido sencillamente agotador.

Ni siquiera puedo decir que todo esto haya acabado porque quedan todavía cosas por hacer. Pero sin embargo, no puedo dejar de tener la sensación de que estamos cerca de ver la luz. Las tres.

Y es entonces cuando pienso en las puertas y en las ventanas.

Las puertas que cierro son tres años en una residencia, con unas amigas que aunque se irán de erasmus se que no se olvidarán de que estoy aquí. Cierro tres años en esta ciudad, en esta vida a la que tanto me he acomodado. A las cortas distancias a la universidad y a la desesperación de volver a las seis de la mañana. A los caminos desde el Farwest, las tardes en reprografía, las excursiones al chino, los desayunos, cafés y alguna que otra cena en cafetería, la terraza y su sol, las bolsas cargadas desde el Ahorramás, los viajes a la biblioteca, las comidas en el chino antes o después de un examen, las pizzas de microondas, el 488 dirección Parquesur, correr por el parque a media tarde cuando aún los niños juegan y mucha gente se lanza a hacer ejercicio, los paseos por el polígono que está cerca de aquí, las miles de veces que cogí el cercanías dirección Sol, las noches cotilleando en portería, los saludos mañaneros a la recepción cuando voy a la biblioteca o a clase.Y así podría seguir porque tres años de residencia son tres años. Y eso es algo que nadie te puede quitar…

Y sin embargo, no dejo de estar feliz por las ventanas que se están abriendo ante mí. Ventanas como son dos compañeras de piso que apenas conozco pero con las que creo que será toda una experiencia vivir. Ventanas como son la búsqueda de pisos y quedar más o menos satisfechas con algunos.. Ventanas como el hecho de que vengas, que estés aquí, que compartas algunos días conmigo después de todo el tiempo que hemos estado separados. Ventanas como estar más cerca de mi hermano y pueda venir a estar conmigo más veces.

Se cierra un círculo muy importante de mi vida. Y sin dejar de echar la vista atrás a todo lo vivido, doy un paso al frente decidida. Muchas cosas se marchan pero otras están por llegar. Y no me equivoco si pienso y afirmo, que estoy preparada.

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Ya un amigo (y sí, empiezo a enlazarte demasiado) comentaba en un post las estadísticas de wordpress en las que se indican las palabras por las que la gente llega a los blogs.
Además, Cancho en un comentario del mismo post decía que: “Ahora todos vamos a escribir las búsquedas que llegan a nuestros blogs… Acabas de destapar al genio de la lámpara ¡Ya no hay marcha atrás!”.

Y como yo no tengo verguenza ninguna, dejo aquí alguna de las búsquedas, sólo para que veáis mi preocupación por el camino que está llevando este blog.

Son muchas y las agrupo:

1. Radiolé

-radiolé.es
-radiole
-música de radiolé.

2.Letras de canciones

no es que yo quiera convertirme en un recuerdo
-esta vez no puedo darte lo que no tengo
no sere yo quien despierte contigo
-se que vas a estar mejor cuando te vayas

3. Reflexiones

no creo en las personas, siempre te traicionan
estoy hasta lo que haga falta estar para
-mi creatividad
-que es sufrir
no sientas culpa por mi, ni pena
-sigues clavado en mi corazón

4. Consejos

-poemas de dejar ir un ser querido
-reflexion cuando yo ya no pueda
-querer escapar del todo
-valerse por mi misma
-palabras poder viento
-estrategias y tacticas en las relaciones

De radiolé hay muchísimas. Está claro que vienen por aquella antigua entrada titulada Radiolé no lo sabe y bueno, acaban leyendo el post que poco tiene que ver exactamente con Radiolé… Yo no se porqué terminan llegando aquí y porque soy un enlace tan directo a esa búsqueda…
En cuanto a las letras de canciones también tengo muchas. La gente oye un trozo de canción, la pone en el buscador a ver que sale y terminan leyendo algún post de mi blog.
De las dos últimas categorías me quedo sin palabras. Es para quedarse sin ellas. No puedo entender semejantes búsquedas.
Con respecto a la última, ¡están buscando consejo! ¡Hay gente que le pide consejo a un buscador! Como si los buscadores pudieran resolverle la vida a la gente. Es increíble.
¿Pero a quién le estás diciendo “sigues clavado en mi corazón”? ¿Y “no sientas culpa por mí”?
Todo esto me recuerda un poco a mensajes en botella. Tu lanzas tu mensaje al buscador, se pierde en el ciberespacio y de paso te salen algunas páginas abajo para alimentar tu espíritu.
¿Son los buscadores los nuevos mensajes en una botella?
Luego también, la gente aprovecha para ver si el buscador les hecha un cable: estrategias y tácticas en las relaciones”, como si los buscadores tuvieran la solución a esos interrogantes de la vida.

Por último, las reflexiones también tienen tela. “no creo en las personas, siempre te traicionan”. Vale, pero ¿a quién se lo está diciendo? ¿Qué espera encontrar en semejante búsqueda? Es un poco también mensaje en una botella pero con cierto carácter retórico, no va dirigido a nadie en concreto.
¿Y la de “que es sufrir”? Otra pregunta retórica que un buscador soluciona…

Y así, muchísima gente buscando consuelo en un buscador. ¿No es normal que me preocupe por el estado emocional de todas estas personas? ¿Por qué buscan ayuda en un buscador? Creo que debería dedicársele más atención a este tipo de gente que pretende que los buscadores les resuelvan la vida. El mundo de los buscadores no está demasiado explorado, no sé.
Yo creo que si toda esta gente supiera que alguien puede leer lo que escriben en ellos se cortarían un poco. O se quedarían sorprendidos de sus propias búsquedas. Si supieran que alguien puede leerlo… no buscarían estas cosas, creo yo.

Pero aparte de estar preocupada por todo este tipo de gente, hay otra preocupación todavía mayor que me incumbe a mí: ¿Debo preocuparme de que la gente llegue a mi blog a través de estas busquedas? ¿Hacía dónde se dirige mi blog si me enlaza gente con semejantes búsquedas? ¿Qué estoy haciendo exactamente con mi blog? ¿Es para replanteárselo?
Juzguen ustedes mismos.

(Gracias  Katmio y a Cancho por la idea)

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Por ti

Like drinking poison.

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Escapar

Llevo unos días teniendo la necesidad de viajar. De moverme de aquí. Ni siquiera se con quien quiero ir. Si fuera lo suficientemente fuerte (y la palabra ha rebotado mucho en mi mente) me iría sola (sin sentirme ni mucho menos mal por irme sola).
No es ir por ir. Es una escapada en toda regla. Necesito escapar. Ni siquiera se de qué, o sí lo se pero no quiero admitirlo: es una huida de mi misma. Es querer escapar de mi misma, de mi propia mente. Pero me encantaría viajar, irme sola a descansar, a vivir algo diferente que me haga olvidar todo lo que no me gusta de mi vida en general y de mí misma en particular.
Quiero viajar para olvidar todo lo que me duele y lo que me hace daño.
Quiero escapar de mi mal humor, de las mañanas que se han convertido en malas por culpa de un error, de las tardes que se escapan entre calor asfixiante y las noches que terminan pronto.
Quiero escapar como si la escapada pudiera mantenerse de manera continua, perpetua. Como si no le debiera nada a nadie (que se lo debo, como no) y como si no me debiera nada a mí misma. Aunque a lo mejor, lo que me debo a mi misma es escapar de aquellas situaciones que me provocan dolor, que últimamente se han intensificado bastante.
Tengo que escapar y tengo que dejar a los demás que me están sufriendo con mal humor, malas caras, malos gestos, malas palabras.

Escapar.

Y lo único que se me ocurre es escapar a Portugal. A Lisboa.
Un amigo me decía que si no se con quien ir (porque sola no soy capaz), que ofreciese aquí si alguien quiere venir conmigo.
Pero no creo a) tener muchos lectores, b) que a alguien le apetezca.

De lo que si tenía ganas era de hablar de la escapada.

Y tengo firmes intenciones de llevarla a cabo.
No se si me lo debo a mí misma o no, pero lo haré.

P.d: Lo daría todo porque cierta persona viniese conmigo.

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Por mil millones de lectores

La guía de televisión que viene todos los viernes con el periódico Hoy, trae también reportajes, entrevistas y varias secciones.
Y una me llamó la atención hoy. Se trataba del último libro de Alberto Vázquez-Figueroa que se titula
Por mil millones de dólares”.

Lo novedoso del reportaje consiste en que este buen señor, del que no he leido ningún libro, para que nos vamos a engañar, ha decidido publicar al mismo tiempo (como se puede observar en el enlace anterior) su libro en pasta dura, edición de bolsillo y de forma gratuita mediante una descarga desde dicha página web.
Y me ha llamado la ateción.

En su blog , en el día 18 de Julio (sí, ahora es que me entero) él mismo da las razones del por qué de esta decisión. Pensaba escribir sólo una parte pero todo lo que dice me parece interesante:

<<A partir de ahora mis novelas se editarán simultáneamente en edición “cara”, de las llamadas “de tapa dura”, en edición de bolsillo a mitad de precio, podrán descargarse gratuitamente en “Internet” y todos los periódicos o revistas que lo deseen están autorizados a publicarlas al estilo de las antiguas novelas por entregas con la diferencia que en este caso no tendrán obligación de pagarme nada en concepto de derechos de autor.

Me han preguntado si es que me he vuelto loco, me sobra el dinero o pretendo arruinarme y arruinar de paso a mi editor. No es el caso.
He meditado largamente sobre el tema y he llegado a la conclusión de que hoy en día hay público para todos los niveles adquisitivos del mismo modo que quien lo desea puede almorzar en un restaurante de lujo, en una simple hamburguesería e incluso acudir a un comedor social.

También puede hacerse un traje a medida, comprárselo en unos grandes almacenes o en un rastrillo dominguero.
Igual ocurre en la mayor parte de las facetas del consumo, excepto en lo que se refiere a los lectores que tienen que resignarse a pagar el precio que marca el editor que ha adquirido los derechos en exclusiva de un determinado libro o aguardar años hasta que se edite en bolsillo.
Y desde luego nunca lo obtendrá gratis.Y se me antoja injusto porque la cultura es tan importante como comer o vestirse, y desde luego mucho más importante que adquirir un coche donde se ofrecen cien gamas de precios donde elegir.
Mi próxima novela trata sobre Irak y las oscuras maquinaciones de las grandes compañías americanas que inventaron la existencia de armas de destrucción masiva con el fin de iniciar una guerra que ha costado casi medio millón de muertos y nunca podrá ganarse, pero que produce miles de millones de beneficios a empresas directamente ligadas a lo mas altos cargos de la administración republicana.
Y a mis lectores, cualquiera que sea su condición social o capacidad adquisitiva, ese tema les interesa conocerlo a fondo en estos momentos, no dentro de dos años, que sería cuando cualquier otra editorial considerase que ya había exprimido al máximo el limón de la “tapa dura” y tuviera a bien editarla en bolsillo para unos lectores “De Segunda Categoría
No deben existir lectores de segunda ni de tercera categoría, porque lo que importa es su relación directa con el autor independientemente de lo lujoso que sea el vehículo que proporcione dicha relación.
Al cumplir cincuenta años como escritor muchas personas me han asegurado que se acostumbraron a leer con mis novelas de aventuras, y aunque algunas me han sido infieles con el paso del tiempo, lo que importa es el hecho de que empezaron a leer y aficionaron de igual modos a quienes les rodeaban.
Folletines del estilo de “Los tres mosqueteros”, “Los Miserables” o “El Conde de Montecristo” consiguieron que, al poder acceder gratuitamente a tan magníficos textos, en el transcurso de una sola generación el número de lectores franceses se multiplicara por tres.
Los editores no tienen derecho a quejarse de que “se lee poco” mientras mantienen el control sobre el precio de lo que en ese momento interesa, ni las autoridades deberían promover absurdas campañas publicitarias que no conducen mas que a gastar dinero; lo que deben hacer es presionar a los editores a la hora de poner los libros al alcance de todos los bolsillos.
Personalmente prefiero que me lean dos estudiantes, obreros o secretarias en el autobús por siete euros, que un alto ejecutivo en su cómodo despacho por veinte, porque aunque gane menos si el libro es bueno esos dos lectores se convertían en cuatro y luego en ocho, y resulta evidente que existen muchos mas obreros, estudiantes y secretarias que altos ejecutivos.
Y si el libro es malo ni unos ni otros lo compraran.
En cuanto al hecho de ofrecerlo gratuitamente en “Internet” tengo claro que quien lo descargue de la red nunca hubiera comprado mi novela, o sea que prefiero que me lea gratis a que no me lea.
Tal vez la próxima vez se decida a comprar un libro aunque no sea mío.
Algo es cierto: he vendido casi veinticinco millones de libros y todo el dinero que me han pagado me lo he gastado, pero una gran parte de los lectores que he conseguido, aun los conservo.
Y de todo el dinero que gané la mitad se lo llevo Hacienda.
Sin embargo Hacienda aun no ha logrado arrebatarme un solo lector.
En Inglaterra, país culto donde los haya, los escritores no pagan impuestos por el fruto de su trabajo, pero en España, pese a pertenecer también a la Unión Europea, cada año debo entregar la mitad de mis ingresos a Hacienda o me embargan.
Eso significa que un escritor ingles cuenta con el doble de medios económicos que yo para viajar o investigar a la hora de encarar un nuevo trabajo.
Eso no evita que las autoridades españolas se lamenten de que nos esté invadiendo la cultura anglosajona, y lo único que se les ocurre para remediarlo es adquirir los más emblemáticos y costosos edificios de cada capital con el fin de instalar un nuevo Instituto Cervantes en el que dar cobijo a “intelectuales” afines al partido que se encuentre en esos momentos en el poder.
Para nuestra voraz, inculta y derrochadora administración tan solo somos europeos cuando conviene, y esa es una de las razones por la que prefiero regalarle la mitad de mis ganancias a unos lectores anónimos que tal vez me lo agradezcan, que a un gobierno que no solo no lo agradece, sino que no acepta que para escribir un una novela interesante sea necesario viajar e investigar.
Siento curiosidad por saber si las editoriales continuaran con su absurda política inmovilista o comprenderán que es hora de renovar unos hábitos que no han evolucionado un ápice en trescientos años mientras que a su alrededor el mundo se transforma a marchas forzadas.
En mi juventud una película se estrenaba en una única y enorme sala, estaba casi un año en cartel y tan solo entonces pasaba a los cines de barrio. Hoy se estrena en cuarenta multisalas, a los quince días se edita en “DVD”, al mes se compra en televisión, y se puede ver en las cadenas abiertas a los tres meses.
Si las grandes productoras cinematográficas, con sus complejos estudios de “marketing” han llegado al convencimiento de que esa es la formula que conviene en los tiempos que corren, las editoriales deberían tomar buena nota al respecto.
El mundo del libro tiene la enorme suerte de que no resulta rentable a los “piratas” del “Top-Manta” que tanto daño hace a las industrias del cine y la música, pero por eso mismo, y por la gran competencia de la televisión y todo tipo de deportes de masas, los que lo gestionan deberían plantearse un cambio radical e intentar conseguir lectores antes que beneficios.
Sin lectores no hay beneficios, y cuando haya muchos lectores ya llegaran los beneficios.
Resultará muy interesante comprobar si los Ministerio de Cultura y Hacienda seguirán opinando que es preferible que los empresarios- en este caso los editores- continúen manteniendo el privilegio de abaratar los precios únicamente cuando les convenga sin tener en cuenta los intereses de los lectores, al tiempo que no cesan de apretarle las clavijas al pobre trabajador- en este caso el autor.
Por lo visto un gobierno que se autodenomina socialista considera que es preferible proteger al que se beneficia económicamente de la cultura que al que la crea.Existen varias editoriales multimillonarias, pero ni un solo autor español mínimamente “acomodado”.
El viejo dicho, “En España escribir es llorar” ya no tiene sentido: debería decirse “En España escribir- y leer– es pagar”>>.

Chapó, señor.
Me quedo sin palabras ante semejante discurso.
Admito que no le conocía de nada, probablemente me debería haber sonado y ni eso. Pero no puedo hacer más que darle la razón y darle las gracias por haber abierto un camino a todas las personas que amamos la literatura.

Gracias de todo corazón por preocuparse más por sus lectores que por su dinero.
Es todo un ejemplo.

P.D: Siento haber vuelto a escribir un post tan largo, pero lo merecía.

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Radiolé no lo sabe

En Sevilla existe Radiolé. Y Radiolé es una emisora de radio que emite generalmente música.
Como cualquier emisora de radio, se escucha en muchas casas, en muchos establecimientos, en los coches, etc.

Yo imagino que los que hacen Radiolé tienen estadísticas acerca de las personas que escuchan su radio, la edad, el sexo y ese tipo de cosas. Pero con las estadísticas siempre pasa lo mismo, que no reflejan datos concretos, sino generales.

Hay un lugar en Sevilla en el que todas las mañanas se escucha Radiolé. Es una casa con nombre: Casa Venerable D.Miguel Mañara. Es propiedad de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, una congregación religiosa cuyo <<carisma gira en torno a la asistencia a los enfermos incurables y a los más necesitados>>.

Los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca tienen casas en toda España así como en África y América. Y en todas las casas se atienden a personas que lo necesitan.

En concreto, esta casa de Sevilla se dedica al cuidado de 32 discapacitados psíquicos profundos que viven ahí y que cuentan con la ayuda de los novicios, el personal que trabaja ahí y los voluntarios. Estos discapacitados tienen entre 30 y 50 años y la casa se encuentra en Montequinto.
Al lado de esta casa se encuentra la Curia General y la casa de novicios. Éste año contaban con 4 novicios.
Los novicios debían pasar dos años en esta casa, trabajando en ella, por supuesto.

Y como ya venía diciendo al principio de esta entrada, en esta casa todas las mañanas se escuchaba Radiolé, excepto los Jueves por ser el Día de la Adoración.
Las canciones de esta emisora de radio se escuchaban en todos los rincones: en la lavandería, en la cocina, en la habitación donde se encontraban “los niños”.

Tuve el placer de compartir allí con ellos 10 mañanas, por si alguien se estaba preguntando por qué sé la música que allí se escucha. Las compartí con los niños, con los novicios (a los que podéis ver en el enlace anterior), con los trabajadores y con algunos hermanos de la congregación. También con los otros voluntarios con los que fui.
Ni que decir tiene que la experiencia que tuve fue maravillosa, que viví unos días geniales en compañía de toda esa gente.

Pero no hablaba de mí, sino de ellos.
De todos ellos.
No sólo de los niños que son geniales, sino de todo el personal que hace posible que su vida sea mucho más fácil y agradable; de los hermanos, que con esta casa y otras muchas sólo buscan ayudar a aquellos que los necesitan; de los voluntarios, que podían ser más aunque siempre agradecen su ayuda y de las personas que se acercan simplemente a conocerles o a compartir con ellos la misa de los Domingos.

Y también hablaba de Radiolé. Esa emisora de radio que no tiene ni idea de la labor que hace en esa casa. Alegra todas las mañanas a todos los que allí se encuentren y hace que cualquier actividad allí sea más entretenida y llevadera.

Pero eso Radiolé no lo sabe.

-Sirva todo esto como muestra de admiración, respeto y cariño. Porque creo que es desde aquí, desde donde se puede empezar a cambiar el mundo.-

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Lectura y cultura

Cuando era pequeña la lectura me atrajo de inmediato. Aprendí a leer con 4 años y desde entonces leo todo lo que pasa por mis manos.
Es cierto que he tenido que ir apartando cada vez más la lectura. Podría decir miles de excusas, pero en realidad uno no lee, no por falta de tiempo, sino porque no quiere.
Me llama la atención la forma en la que el Ministerio de Educación y Ciencia trata de fomentar la lectura. El último anuncio que vi referido a este mismo tema fue uno cuyo eslogan era: “Si tú lees, ellos leen.”
Traté de razonar si el hecho de que una persona lea, influye sobre sus hijos, y al final me di cuenta de que no.
En mi caso al menos, empecé a leer porque los primeros libros que cogí me fascinaron y quise leer más. Mis padres no han sido nunca lectores voraces del mismo modo que yo lo he sido, y por ello yo no he dejado de serlo.
Me llama la atención el ansia que tiene el Ministerio, personal docente, padres, tíos y demás personas en cuanto a que los niños lean.
Dicen que leer da mucha cultura (que debe ser cierto) y que leer ayuda a los niños a la hora de enfrentarse a los estudios (por la costumbre de tener un libro delante y demás).
En este punto estoy bastante de acuerdo porque son cosas que yo al menos he podido comprobar en un grado mucho menor por supuesto. Es decir, he visto descender mis faltas de ortografía y leyendo he aprendido cosas que quizás de otra manera no habría aprendido o habría aprendido más lentamente o de forma diferente.

Del mismo modo, hay cosas con las que no estoy del todo de acuerdo.
La lectura es algo que se coje por vocación y no por obligación. Es decir, si obligas a alguien a leer, vale, leerá, pero lo hará desganado, queriendo que pase y rara vez le entrará el gusanillo de la lectura.
Los libros que nos mandan en el colegio es el claro ejemplo de ésto.
Si a un niño le gusta leer, tranquilo que leerá sin que nadie se lo mande.
Vale, ahora es la pregunta de: “¿Y si a mi niño no le gusta leer?“.
Si a su niño no le gusta leer, o le obliga a que lea mínimo media hora todos los días hasta que la odie, o le compra la Play.
Es que en realidad la solución no es tan fácil.
La campaña que anteriormente he citado, trataba de educar a los padres, para que éstos educaran a sus hijos, o dicho de otro modo, enseñaba a los padres cómo educar a sus hijos.
Ya de principio me parece un error. Es decir, un padre no va a tolerar que se le intente educar, sobretodo por los millones de veces que se oyen frases del tipo “nadie me tiene que decir cómo educar a mi hijo” o “sabré yo cómo educar a mi hijo“.
Por otra parte, las personas adultas no pueden presumir de leer de una forma voraz.

¿Qué hacemos? Obligamos a los padres a leer y que éstos obliguen a sus hijos. Tendremos la sociedad más culta y más enfrentada de toda la Unión Europea.
Que ni lean los padres, ni los hijos, ni el Ministerio mismo y que cada uno emplee la cultura que tenga en lo que estime conveniente. Hay gente muy culta que no lee simplemente porque no le gusta o porque consideran que la cultura también puede obtenerse por otros lados.
O bien, tratamos de intentar que lean los hijos, que si leen bien y si no pues nada, nos olvidamos de la lectura de los padres y que el Ministerior de Educación se dedique a mejorar el sistema educativo español, que buena falta le hace.

El problema de la lectura en España no es tan fácil.
Pero lo mejor es que a nadie parece importarle mucho. Es decir, el Ministerio cumplió con su campaña de “Plan de fomento de la lectura” (que me gustaría saber lo que la han fomentado) y con su eslogan.

Y si ellos no le han dado más importancia , tampoco se la daré yo, que el Ministerio es el Ministerio y yo una simple ciudadana de a pie.

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