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Archive for 10 mayo 2011

Curioso

Ha sido la sensación de que no podría lograrlo, la que me ha dado fuerzas para intentarlo con todas mis ganas.

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Llevo varios días con una idea en la cabeza y ahora me surge otra. Tengo, por tanto, dos ideas que compartir.

1.

Ningún amigo como un hermano; ningún enemigo como un hermano.
Proverbio indio.

Han pasado cosas estos días que me han hecho plantearme en qué se basa la relación entre hermanos, cómo funcionan esas relaciones y cómo pueden mantenerse en el tiempo. Me extrañaba cuando estudiaba que los hermanos, en Derecho de familia siempre ocupan un segundo plano y claro, para mí era impensable porque los hermanos son siempre hermanos. Sin embargo, no se por qué me he dado cuenta de algo: los hermanos no se mantienen solo si no haces crecer la relación. No son tus amigos que has elegido, con los que quedas y disfrutas de tu tiempo con ellos. Pronto aprendes que los amigos de tu hermano son sus amigos, que tú tienes los tuyos, y que en general, a él no le gusta vert merodeando alrededor. Y es perfectamente comprensible. Y además, tampoco son tu pareja, que está a tu lado porque quieres, con la que compartes tantísimas cosas… Es curioso porque todos conocemos familias cuyos hijos son completamente diferentes entre sí, no guardan relación. Una misma educación no produce resultados iguales, cada hijo es distinto con sus cosas buenas y sus cosas malas. Y creo que ahí radica el problema: siendo tan diferentes, ¿por qué deberían conectar entre sí? Pero lo cierto es que lo hacen. Entonces, ¿cómo mantienen esa relación? Imagino que hay millones de casos en los que los hermanos han mantenido una relación cercana, estable, pero se me vienen a la mente imágenes de hermanos que pierden el contacto con los años (cada uno vive en una ciudad), que solamente se ven durante la navidad, etc. ¿De verdad una persona con la que has compartido tantos momentos en tu vida pasa a ser algo accesorio o secundario? ¿En qué momento sabes que ese vínculo cada vez es más débil y que si ambas partes no se involucran acabarán por romperse? Para mí un hermano significa muchísimas cosas que es díficil explicar, y al final, con lo único que me quedo es que todos los momentos que hemos pasado juntos, pienso completarlos con muchísimos momentos en el futuro. Porque quiero que siga en mi vida, quiero que sigamos siendo lo que éramos y desde luego, si algún día el vínculo se debilita, sabré que nunca fue por culpa mía. Y un último pensamiento: cuidar a un hermano debería estar entre las prioridades de cada persona, porque es maravilloso saber que alguien cerca de ti ha vivido cosas parecidas a las tuyas. En estos momento, sinceramente, compadezco a ellos que nunca han tenido hermanos, porque se han perdido una esencia de la vida que a mí, a día de hoy, me parece fundamental.

2.

Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie.
Guiseppe Tomasi di Lampedusa.

Cuando has dedicado muchos años de tu vida (además, años difíciles de tu vida) con personas que considerabas importantes, la sensación de vacío que se te queda al recordar que ninguna de ellas sigue en tu vida es indescriptible. Crecemos, elegimos, cambiamos la forma de ver las cosas y nos olvidamos de que también, con cada gesto que hacemos, dejamos recuerdos, personas, lugares en el camino. Personas que ya no significarán nada cuando oigas su nombre, personas que pudieron significarlo todo y que ahora no significan nada. Pero es imposible retenerlo todo, es imposible guardar cada momento en una caja y no querer soltarlo. Somos lo que hemos querido ser y eso siempre ha implicado decidir qué queríamos y qué no queríamos en nuestra vida. ¿Echar de menos? ¿Para qué? Si decidimos en aquel momento que era mejor así, nuestros motivos tendríamos. Pero cuando perdemos ese contacto simplemente por el paso del tiempo y la distancia, ¿sigue siendo culpa nuestra? Quiero pensar que no, pero en lo más profundo se que sí. Que marcharte de un lugar no te exime de cualquier responsabilidad de mantener lo que tienes. Es difícil, sí. Y claro, no puedes mantenerlo todo. Dejé una ciudad, dejé personas, dejé momentos que me dieron muchísimas felicidad y alguna tristeza. Y cuando tengo una vida hecha nueva, una nueva forma de entender todo lo que tengo, vuelvo a cambiar de ciudad. Y otra vez dejaré una ciudad, dejaré personas, dejaré momentos que me dieron felicidad y alguna tristeza. No puedo llevarme todo en la maleta, pienso. Lo pienso todo el rato, no se me va de la cabeza. No puedo llevarme todo. Me llevaré lo más importante, lo que necesite, me llevaré personas que se que necesitaré en algún momento de mi vida porque significan mucho para mí. No echaré voluntariamente a nadie de mi vida, pero se que poco a poco, se irán yendo, que es inevitable. Es mi pequeña selección natura de lo que necesito y de lo que puedo prescindir. Y después de todo siempre me quedará una duda que se que nunca podré solucionar: Si supiera que personas que probablemente pierda en el futuro por marcharme van a convertirse en fundamentales a partir de ahora, ¿dejaría de marcharme? O peor: ¿Y si las personas de ahora son de verdad lo importante de mi futuro y al marcharme no podré saberlo nunca? Pero como son preguntas a las que nunca daré respuesta me quedo con lo presente: el cambio. La ruptura con lo anterior y la espera de nuevos desafíos. Ojalá sople el viento a mi favor.

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