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Archive for 22 junio 2010

Saudade

Hasta que no me han recordado, hace apenas unos segundos, que es mi último día aquí, ni siquiera me había dado cuenta. En realidad sí. ¿Cómo no darte cuenta de que te estás marchando cuando no queda ropa en tu armario, cuando las maletas inundan tu habitación, cuando mañana partes a un lugar que echas extraordinariamente de menos? Demasiado tiempo sin volver a casa. Y, recordando lo que mi hermano me dijo hoy mientras paseábamos por el Palacio Real, se me ocurre pensar que si Madrid es tan especial durante estos meses es porque siempre tengo la oportunidad de volver a casa. Necesito saber que volveré a casa para vivir en Madrid. Me decía mi hermano que se cansaba de la velocidad. Y yo más de lo mismo. En esta ciudad el reloj no se toma ningún descanso, no aminora la velocidad. Y al final, acabas moviéndote tu también a ese ritmo. Un ritmo que no lo marcas tú, que te marca la ciudad y la gente que vive en ella, te lo marcan los autobuses, el metro, cercanías, los viandantes, los que tienen prisa, los que nunca la han tenido, los que son capaces de pararse en mitad de Sol y comprender lo que significa y los que pasean por Gran Vía con tanta frecuencia que han olvidado lo especial que era recorrerla cuando eran pequeños y la Gran Vía se antojaba como un sueño que no era fácil de lograr.

Y esta vez el tiempo, insolente como siempre, me ha traído hasta esta noche entre el 22 y 23 de junio, con San Juan y el regreso a mi casa a la vuelta del esquina. Y no es en Madrid en lo que he pensado cuando alguien me ha dicho que era mi último día aquí. Porque a Madrid voy a volver. Volveré a otro lugar, tendré otra habitación, otra cocina, otro baño y viviré en otra zona. Veré todos los días a personas que no eran habituales en mi vida pero que de repente si lo serán. Mis amigas estarán lejos de la misma manera que tú estarás cerca. Otras rutinas se mantendrán intactas, como ciertos recorridos del cercanías, pero en general, todo cambiará.

Es mi última noche en este lugar. Y aunque muchas veces haya dicho que me gustaría irme por H o por B…lo cierto es que voy a echar este sitio realmente de menos.

Y por primera vez en mucho tiempo, vuelvo a sentir nostalgia. Mañana será un día de pensar en el futuro, por eso, a las 0.56 del 23 de Junio, prefiero pensar en el pasado. Porque echaré de menos este lugar y porque aunque no os lo haya dicho lo suficiente, os voy a echar muchísimo de menos.

Change,
everything you are
and everything you were
your number has been called
fights, battles have begun…

Don’t let yourself go
your last chance has arrived.

Butterflies and hurricanes |  Muse

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Dicen que cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana. Y yo creo que es verdad, pero también que no es el único que lo hace. Todos cerramos puertas para abrir ventanas después. O al menos, cerramos puertas esperando que alguien, algún día y sin avisar, nos abra una ventana.

El principio de incertidumbre que tanto me ha marcado desde principios de abril, se disipó a principios de mayo y terminó por desaparecer durante el periodo de examenes. Tenía ganas de terminar examenes pero sabía que lo que se me venía encima era incluso más importante. Buscar donde vivir. Y aunque cuando dices “estoy buscando piso” nadie le da la importancia que merece, lo cierto es que es casi un asunto, sino de Estado, al menos fundamental en la vida de una persona.

Encontrar las personas adecuadas con las que compartirlo también me llevo algo de tiempo pero finalmente creo que las tres que juntas hemos estado buscando piso somos un gran equipo. O al menos eso hemos demostrado estos días. Porque tampoco es fácil buscar piso con personas que acabas de conocer o estás conociendo. Pero creo que hemos demostrado que se puede.

El principio de incertidumbre se hizo más patente que nunca cuando comenzamos a buscar piso. Páginas en internet, miles de llamadas preguntando por pisos, pateándonos toda la zona de Madrid, desesperándonos a veces, sonriéndonos en otra. Ha sido sencillamente agotador.

Ni siquiera puedo decir que todo esto haya acabado porque quedan todavía cosas por hacer. Pero sin embargo, no puedo dejar de tener la sensación de que estamos cerca de ver la luz. Las tres.

Y es entonces cuando pienso en las puertas y en las ventanas.

Las puertas que cierro son tres años en una residencia, con unas amigas que aunque se irán de erasmus se que no se olvidarán de que estoy aquí. Cierro tres años en esta ciudad, en esta vida a la que tanto me he acomodado. A las cortas distancias a la universidad y a la desesperación de volver a las seis de la mañana. A los caminos desde el Farwest, las tardes en reprografía, las excursiones al chino, los desayunos, cafés y alguna que otra cena en cafetería, la terraza y su sol, las bolsas cargadas desde el Ahorramás, los viajes a la biblioteca, las comidas en el chino antes o después de un examen, las pizzas de microondas, el 488 dirección Parquesur, correr por el parque a media tarde cuando aún los niños juegan y mucha gente se lanza a hacer ejercicio, los paseos por el polígono que está cerca de aquí, las miles de veces que cogí el cercanías dirección Sol, las noches cotilleando en portería, los saludos mañaneros a la recepción cuando voy a la biblioteca o a clase.Y así podría seguir porque tres años de residencia son tres años. Y eso es algo que nadie te puede quitar…

Y sin embargo, no dejo de estar feliz por las ventanas que se están abriendo ante mí. Ventanas como son dos compañeras de piso que apenas conozco pero con las que creo que será toda una experiencia vivir. Ventanas como son la búsqueda de pisos y quedar más o menos satisfechas con algunos.. Ventanas como el hecho de que vengas, que estés aquí, que compartas algunos días conmigo después de todo el tiempo que hemos estado separados. Ventanas como estar más cerca de mi hermano y pueda venir a estar conmigo más veces.

Se cierra un círculo muy importante de mi vida. Y sin dejar de echar la vista atrás a todo lo vivido, doy un paso al frente decidida. Muchas cosas se marchan pero otras están por llegar. Y no me equivoco si pienso y afirmo, que estoy preparada.

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