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Archive for 31 octubre 2008

Sin huella

Cada vez que no quiero dejar pistas que quiero pasar desapercibida
que nadie me vea, nadie me recuerde, que nadie sepa si estuve,
y que se olviden enseguida de lo que hice…

Cada vez que no quiero dejar pistas, dejo huellas en el suelo y no se borran
no consigo que se borren, no se van.
Huellas eternas que vuelven a la cabeza de los demás
una y otra vez, una y otra vez.
Huellas que no se van, se quedan ahí recordándoles
y recordándome cada paso mal dado…

Cada vez que no quiero dejar pistas, doblo el número de errores
no se corregirlos, me quedo sin saber que hacer
y me confundo, me sigo equivocando, no paro de caer.

¿Por qué los errores de los demás no se notan tanto?
¿Por qué siempre hay alguien que tiene que recordarme
cada cosa que hice mal, cada momento en que perdí el control?
¿Por qué si mis errores son más pequeños, se hacen más grandes,
y los errores más grandes de los demás, se hacen más pequeños?

Cada vez que no quiero dejar pistas todo el mundo me ve, me recuerda,
saben que estuve, no se olvidan de lo que hice…
Están ahí, siempre ahí, observando cada paso, pero sólo los malos.
Los malos pasos se recuerdan mejor que aquello que conseguimos hacer bien…

Cada vez que quiero pasar desapercibida dejo marcas en el suelo con más fuerza…
Dejando huellas
marcando un camino que quiero borrar,
que no debió existir, que tiene que desaparecer.
Dejando huellas
y el pasado no se va, no se va.
Nunca, nunca, se va.

Ojalá no pudiese dejar huella,
desaparecer en cada oportunidad,
volar. Sólo volar.

Sin marcas, sin pistas, sin huella.

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Noctámbula

Vengo de jugar a las cartas (continental) mientras tomaba pipas y sangría en la sala común.
Es la 1:46. Mañana tengo clase de 9 a 1 y de 3 a 6.
Me encanta la vida universitaria…

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Dando tumbos

Haga lo que haga, siempre pierdo.
No tenía ninguna gana, ninguna intención de perderte…Y hoy a la 1.04 de la mañana te marchaste.
Y encima has conseguido que me plantee si realmente la culpa es mía, cuando tenía claro que todo lo malo de esto era culpa tuya, por tu falta de tacto, de interés y esa mala costumbre de mirarte tanto el ombligo.
Y ahora dudo de si yo debería haberme portado mejor.
No sabes como me jode, joder. No sabes como me jode. Lástima que no hayas sabido ver que también tengo corazón. No para usarlo como tu piensas, pero joder. Me importabas. Éramos amigos, me gustaba contar contigo. Da igual aquello, estaba olvidado. Sólo quería que fuesémos capaces de seguir con esta amistad.
Y se ha ido a la mierda.
Ya no se si por ti o por mi pero se ha ido a la mierda.
Joder, siempre me pasa lo mismo.
Y ahora voy a echarte de menos aunque a ti te importe una mierda.

Mira como pierdo el rumbo,
Cuando estás tan lejos
se me va la ilusion tras de ti
Dando tumbos…

Dando tumbos, Rosana.

P.D: Vuelve anda… Aunque, si no vuelves es que realmente esto nunca te importó.

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Hasta que no llegué aquí, no comprendí tanto la devaluación del amor.
Dicen que el roce hace el cariño (pongo la cursiva porque son sentimientos de mentira) y en un lugares como éste, roce hay y mucho. Son muy pocos pasillos, muy poco espacio, mucha sala común, muchas actividades juntos, mucha fiesta, muchos cuartos cerca y mucha gente. Que haya roce es normal, que se aproveche el roce para hablar de amor ya no tanto.
Cuando los novatos aparecen por aquí lo primero que se les pregunta es si tienen pareja o no. Si la respuesta es afirmativa, se le hace saber por cualquiera que ande por allí que la relación está a punto de acabar. Así sin más. A lo vidente.  Adiós amor y relación, hola desfase.
Los novatos se defienden diciendo que ellos no, que la relación es especial, que la distancia no hace estragos y que amor por aquí y amor por allá.
Yo al principio quería creer que es verdad, que si tan bonita es la relación y tanto amor hay, se puede luchar con la distancia y alegría para todos.
Pero yo ya no creo nada de nada. He visto tantas cosas que me río cuando veo lo que hay…
Por ejemplo, hay varios casos de enamorados residentes que vuelven y lo dejan con sus respectivas parejas (que suelen ser de la ciudad de donde proceden) en función de la disponibilidad sexual de los demás residentes o ajenos a la residencia. Es decir, cuernos+perdón=vuelta a empezar. Novio/novia con pocos dedos de frente y residente fuera de control. Este esquema es bastante frecuente. El último una chica que vino con novio de casi tres años que era de su ciudad, a la semana había cuernos múltiples, y ahora han vuelto porque ella se arrepiente y él le perdona.
Otro caso es el de las parejas residenciales, es decir, que surgen aquí mismo. De estas hay de varios tipos. Hay algunas que de verdad se les nota enamorados y por lo tanto, quedan al margen de todo esto. Han surgido algunas que realmente irradian felicidad a los de fuera. Añado aquí también, que las parejas homosexuales son de las más duraderas y de las que más se nota que hay algo especial entre ambos.
Diferente sin embargo, las parejas que se forman por la costumbre. Es decir, cuando llevas tanto tiempo liándote/acostándote con alguien, pues lo formalizas un poco y le das un tinte de seriedad, a pesar de que la relación se base exclusivamente (esto es importante) en eso.
También los hay que tienen novio/novia, no les importa reconocerlo y siguen como si siguiesen soltero.
Que cuando preguntas si alguien tiene novia te dicen que sí, pero que no importa.
Innumerables las relaciones de tira y afloja, hoy sí, mañana no, pasado quién sabe, al siguiente está con otro/otra y a buscar uno nuevo.
Se han dado casos también de chicos liándose con chicos que aparecen luego con novia formal…
Y así hasta el infinito de situaciones surrealistas…
Resumiendo, Innumerables los líos, los resfregoteos y en general, lo que mi amiga llama “guarreo perreo”. Ojo que no critico el “guarreo perreo”, que cada uno es libre de hacer lo que quiera siempre y cuando no haga daño a terceros.

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

P.D.: Por si alguien está pensando interiormente que habla la que no ha roto un plato en su vida (yo lo he hecho y llevo tiempo reflexionando), el refranero español lo deja claro: una retirada a tiempo es una victoria.

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Men

(1)

A veces siento que te traiciono, que soy tan diferente a como era antes que ya no vas a quererme más, que ya no vamos a ser todo lo que éramos. La distancia de momento (¡3 años van ya!) no está haciendo demasiado estragos. Disfruto muchísimo de los momentos que compartimos y no me imagino mi vida sin ti. Me imagino contigo en todas (o casi todas) las situaciones de mi vida y no imagino la posibilidad de perderte. Me aterra. No sabes cuanto. Eres la personas que más quiero, creo. Y lo sabes, no te lo repetiré más. Ojalá no te haya defraudado, ojalá sigas viéndome como la niña chica que conociste hace por lo menos 5 años a la que tanto había que cuidar y de la que tanto había que estar pendiente.
Creo que si darte cuenta, llevas todos estos años cuidándome. Te debo más de lo que imaginas…

(2)

Cada día que pasa sois más en mi vida, cada vez pesáis más, cada vez os echo de menos más y cada vez me gustan más los momentos que pasamos juntos. No se que sería de mí sin vosotros tres. Sois geniales, increíbles. Pero vamos, que lo que me importáis y lo que os quiero, lo sabéis, ¿verdad?

(3)

Me encantó ver que aunque hace ya dos años que seguimos caminos diferentes, aún mantenemos “algo” que no es más que los restos, pero que demuestran que hay cosas que nunca pasan. Me gusta verte feliz en tu vida y me gusta que me recuerdes aquel pasado, que me sigas recordando como pasado y que sigas contando conmigo ahora. Me gustó mucho compartir contigo momentos, me gustó de verdad. No has cambiado nada…

(4)

I’ll leave it all behind, save this bleeding heart of mine. It´s a matter of trust. You don´t care about us.

Placebo cantando y yo pensando en ti. En lo poco que te importo ya si es que alguna vez lo hice. Y te echo de menos cuando no debería hacerlo. Ni siquiera te mereces que piense en ti ni que te eche de menos…Haces que me joda la distancia, cuando hacía tiempo que la distancia para mí no significaba nada.
Te has cerrado de golpe como un libro cerrado. Sólo necesito leer tus páginas para poder entenderte. Sólo te he podido poder leer parte de lo que tienes dentro. Sólo entenderte, sólo saber como ha pasado todo y tus razones y motivos. Sólo leerte, sólo leerte…

(5)

Tardé muchos meses en avanzar, en caminar sin ti, en poder vivir sin tu recuerdo permanente. Tardé demasiado en dejar de tenerte vigilado, en sentir dolor por cada paso que tu dabas sin mí.
Pasamos más de tres meses sin saber nada el uno del otro. Nada de nada. Y ahora que recuperamos el contacto, que ya fluyen las palabras y ciertos sentimientos, sólo puedo agradecerte que hayas sido y seas tan bueno conmigo, que no me hayas pagado con la moneda que me merecía, que hayas decidido que yo no merecía ciertas cosas cuando sí las merecía en realidad.
Me alegro mucho de saber de ti, de verte bien, o al menos de verte más feliz que cuando estabas conmigo…
Ojalá sigamos siendo algo aunque pequeño. No creo que vaya a olvidarte nunca y espero que tu no me olvides a mí nunca tampoco.

(6)

Esto para todos los que entraron alguna vez en mi vida y que salieron, para los que aún están aunque de manera bastante sutil y por los que están por llegar.

[Mis causas perdidas…]

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Causas perdidas (2)

Cuando me dijiste aquello de que estabas “aligerando peso” supe inmediatamente que la siguiente en caer sería yo. Yo era la que te había abierto más la brecha de tu vida, yo era la que te había metido en el lío de plantearte toda tu vida, yo era la que te había señalado el camino hacia la libertad, yo era lo más libre que tenías en tu vida, pero también era un problema. El mayor de tus problemas ahora que estás ordenando tu vida.
Es totalmente comprensible que a pesar de todo, hayas decidido prescindir de mí. No se que hubiese hecho en tu lugar y si hubiese sido capaz de responder a la llamada de “¡Salta, valiente!” que yo misma te hice y a la que has respondido como nunca esperé que lo hicieras.
Cuando dijiste “Salté” me demostraste muchas cosas.
Lo primero, que las palabras pueden ser mucho más que eso si de verdad se confía en ellas, si de verdad se creen que los cambios son posibles.
Lo segundo, que ser valiente es difícil, pero que tiene recompensas, que merece la pena a veces lanzarse un poco al vacío.
Lo tercero y último, que las palabras pueden doler lo mismo que los puñales en la espalda.

Todo esto debería llenarme de alegría. Por tí porque supiste encontrar mejor tu camino, porque luchaste un poco por aquel velero llamado libertad, por haber aligerado peso, por haber encontrado un desvío a ese camino que no terminaba de llenarte.

También debería llenarme de alegría por mí. Porque me has demostrado que las palabras son más fuertes, porque estaba desilusionada por todas las palabras que habían salido de mi boca y que pensaba que no habían ido a parar a ningún lugar.
Porque no pensaba realmente que yo pudiese a través de mis palabras hacer reflexionar lo suficiente a alguien como para cambiarle un mínimo.
Está claro que todo esto es fruto de tí mismo y de nadie más, pero se que en algún rincón de ti se quedaron las palabras que día a día te decía sólo con la intención de que reaccionaras, de qu supieras darte cuenta.

Y a pesar de esta parte de felicidad que me ha hecho sentir tan bien, estoy tremendamente dolida.
Tu comportamiento conmigo en las últimas semanas no ha sido el más adecuado. Yo hice muchísimo por tí, me volqué por tí, durante un tiempo no hubo otra cosa en mi vida que ocuparme de ti y de tratar de salvarte, como si tu salvación alguna vez hubiese estado en mis manos. Te intenté salvar, intenté abrirte los ojos.
Hice muchísimo por ti a pesar de todo lo que podía (¡y aún puedo!) haber perdido. A pesar de todo…
Y tú, por aligerar peso, me sacas de tu vida como cualquier cosa que tuviste en tu vida y que apenas importó, y ahora que tu vida está algo más ordenada me echas de ella.
Entiendo que tenías que echarme, que es otra forma de liberarte, pero no me gusta la manera en la que lo has hecho.
Hay muchísimas maneras de decirle a alguien que necesitas que salga de tu vida y digamos que tú no has tenido el suficiente tacto.

Pero bueno, yo sabía lo que perdía con todo esto. No me lo merezco, pero sopesé la posibilidad de perder y aún seguí…

Suerte con tu nueva vida de marinero. Al menos ahora podrás abrir las alas y ya no necesitarás las mías. Mucha suerte…

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Amor y miedo

Le dijo: “Estoy dispuesto a dejarlo todo por tí, entre otras cosas“. Ella se rió preguntándose que podría haber más que todo, pero la sonrisa en los labios sólo duró unos instante. Y enseguida volvió a la realidad.
No le dejaría que lo dejase todo. Estaban en juego tantas cosas que estaba muerta de miedo. Estaba en juego toda su vida, toda su cultura… La de él. Los dos años que ya habían pasado se desbordaban en ese mismo instante.
Cuando llega el momento de arriesgar, de ponerse al límite, el miedo nos llega hasta las pestañas. No deja apenas respirar y la brecha que se abre entre el presente y el futuro asusta de una manera apenas imaginable.
Porque daba igual que le repitieran mil veces aquello de “quién no arriesga no gana” porque el riesgo era demasiado alto para ella.
Todo su pasado pasaba a velocidades agigantadas mezclándose con el presente y con el futuro, haciendo un torbenillo que apenas la dejaba respirar.
Sólo pudo decir: “mejor que te marches. Es demasiado el riesgo”.
Y dio igual que él le repitiera mil veces que estaba dispuesto a todo y que él no tenía miedo.
El miedo había hablado por los dos y se había abierto entre ellos una brecha insalvable.

Amor y miedo, del libro “El amor y otros defectos”

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