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Archive for 27 agosto 2007

Radiolé no lo sabe

En Sevilla existe Radiolé. Y Radiolé es una emisora de radio que emite generalmente música.
Como cualquier emisora de radio, se escucha en muchas casas, en muchos establecimientos, en los coches, etc.

Yo imagino que los que hacen Radiolé tienen estadísticas acerca de las personas que escuchan su radio, la edad, el sexo y ese tipo de cosas. Pero con las estadísticas siempre pasa lo mismo, que no reflejan datos concretos, sino generales.

Hay un lugar en Sevilla en el que todas las mañanas se escucha Radiolé. Es una casa con nombre: Casa Venerable D.Miguel Mañara. Es propiedad de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, una congregación religiosa cuyo <<carisma gira en torno a la asistencia a los enfermos incurables y a los más necesitados>>.

Los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca tienen casas en toda España así como en África y América. Y en todas las casas se atienden a personas que lo necesitan.

En concreto, esta casa de Sevilla se dedica al cuidado de 32 discapacitados psíquicos profundos que viven ahí y que cuentan con la ayuda de los novicios, el personal que trabaja ahí y los voluntarios. Estos discapacitados tienen entre 30 y 50 años y la casa se encuentra en Montequinto.
Al lado de esta casa se encuentra la Curia General y la casa de novicios. Éste año contaban con 4 novicios.
Los novicios debían pasar dos años en esta casa, trabajando en ella, por supuesto.

Y como ya venía diciendo al principio de esta entrada, en esta casa todas las mañanas se escuchaba Radiolé, excepto los Jueves por ser el Día de la Adoración.
Las canciones de esta emisora de radio se escuchaban en todos los rincones: en la lavandería, en la cocina, en la habitación donde se encontraban “los niños”.

Tuve el placer de compartir allí con ellos 10 mañanas, por si alguien se estaba preguntando por qué sé la música que allí se escucha. Las compartí con los niños, con los novicios (a los que podéis ver en el enlace anterior), con los trabajadores y con algunos hermanos de la congregación. También con los otros voluntarios con los que fui.
Ni que decir tiene que la experiencia que tuve fue maravillosa, que viví unos días geniales en compañía de toda esa gente.

Pero no hablaba de mí, sino de ellos.
De todos ellos.
No sólo de los niños que son geniales, sino de todo el personal que hace posible que su vida sea mucho más fácil y agradable; de los hermanos, que con esta casa y otras muchas sólo buscan ayudar a aquellos que los necesitan; de los voluntarios, que podían ser más aunque siempre agradecen su ayuda y de las personas que se acercan simplemente a conocerles o a compartir con ellos la misa de los Domingos.

Y también hablaba de Radiolé. Esa emisora de radio que no tiene ni idea de la labor que hace en esa casa. Alegra todas las mañanas a todos los que allí se encuentren y hace que cualquier actividad allí sea más entretenida y llevadera.

Pero eso Radiolé no lo sabe.

-Sirva todo esto como muestra de admiración, respeto y cariño. Porque creo que es desde aquí, desde donde se puede empezar a cambiar el mundo.-

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