…no se calientan mis huesos.
De lo que iba a salir bien, luego se estropeó y ya no se pudo arreglar.
De la esperanza de poner fin a algunas cosas y de empezar otras.
De la calma de los días en standby y del estrés de los días a todo gas.
De las ganas de tenerte cerca y del odio de tenerte lejos.
De las idas, las venidas, las vueltas, las subidas, las bajadas y la sensación de no parar nunca.
De pasar de 0 a 100 en dos segundos y aguantarse.
Del principio del mes de octubre. O lo que es lo mismo: de cuando saltaron las alarmas de que estaba todo en llamas.
A fuego lento
Octubre 6, 2009 de laplumainquieta