Hoy me levanté como cada mañana para ir a Vive el Verano donde trabajo haciendo llaveros para niños a los que no les da la gana de hacerlos y se los tengo que hacer yo (aunque esto es otra historia).
Cuando me estaba preparando el desayuno en la cocina, me fijé que había muchas hormigas. Seguí el desfile de hormigas y la imagen que vi me dejó en estado de shock durante un buen rato. Nuestro canario, que tantos años nos ha acompañado, estaba ahí, en el suelo, boca arriba y con las patas estiradas.
Llamé a mi hermano a que corroborara que era nuestro canario porque yo no me atrevía a acercarme, y efectivamente se trataba de él.
Después de retirarlo del lugar del crimen, el equipo de investigación formado por mi padre y mi hermano, detrminaron que el gato asqueroso que lleva días merodeando por el jardín, no tenía buenas intenciones.
Además, sospechamos que ha podido morir de ataque al corazón porque estaba mayorcito y no había signos de violencia en el cadáver.
Y parece ser que el gato blanco es el presunto asesino porque lo hemos visto en el jardín y cuando ha visto la jaula no se ha impresionado demasiado.
De hecho, íbamos a enterrarlo en el jardín, pero nos da miedo que el gato escarbe en el jardín y saque el cadáver.
Y como la justicia poco puede hacer en este asunto y la justicia de Dios tampoco, estamos pensando en echarle veneno al gato, que por lo menos nos sirve de consuelo y ayuda a paliar el dolor.
Y como dice el dicho que “quién canta sus males espanta” sólo nos queda cantar: Hay que pena me da que se me ha muerto el canario…
pobre gato…
espero q os compadecierais de su instinto animal y le dejárais vivir…